Viajar a Lanzarote: nuestra escapada con Vera.

Papá y mamá disfrutando de Lanzarote

Creo que hay pocas cosas que nos gusten tanto en nuestra familia como es el viajar, así que como habrás podido observar, los posts viajeros han ido inundado mi blog poco a poco en las últimas fechas. La verdad es que al contrario de toda lógica viajamos mucho más que antes, y cuando digo mucho más me refiero a cuando no éramos papás. Viajar con una bebé nos parece fácil, por supuesto siempre respetando nuestros propios ritmos, límites y normas y convirtiendo el viajar en algo agradable y no en una competición con otros bloggers por ver quién viaja más a menudo, más lejos y de la manera más aventurera posible, o por ver quién consigue la mejor foto en instagram... (léase todo esto como una crítica a la propia presión personal que a veces se genera gracias al postureo... y no a las personas/familias que viajan mucho y que disfrutan de sus viajes).

Dicho esto el primer viaje del año tardaba en llegar, pero a principios de marzo se hizo posible. Las Islas Canarias nos encantan, Lanzarote nos llamaba y el coger el avión rumbo a una de las islas afortunadas por fin fue una realidad para nosotros.

En nuestra escapada lanzaroteña nos alojamos en dos lugares completamente diferentes. Los primeros días lo hicimos en un apartamento económico pero con encanto, ubicado más o menos en el centro de la isla, con la idea de movernos mucho por ella y conocerla como un lugareño más. Las tres últimas noches nos dimos un capricho de los buenos, y es que después de haber visitado todos nuestros imprescindibles, queríamos un poco de playa, descanso y relax. Para ello optamos por el todo incluido que ofrece el Sandos Papagayo Beach Resort, ubicado en Playa Blanca. No nos equivocamos, nos encantó.

Obviamente pillamos un coche de alquiler. Sólo así puedes moverte con total libertad y descubrir todos los tesoros, matices y regalos ocultos que Lanzarote te puede ofrecer. Y mas aún si viajas con tu bebé. Así puedes seguir llevando tus propios horarios (en la medida de lo posible, claro) e improvisar sobre la marcha según lo que necesites. Nosotros lo tenemos claro, cada vez que viajamos a una isla, es imprescindible contar con un coche de alquiler.

Después de haber dado unas pinceladas sobre la logística del viaje, te cuento todo lo que en Lanzarote pudimos ver:

Madre e hija, pura felicidad

- El Mirador del Río, de César Manrique. ¿Habré estado antes en un mirador más hermoso? Y es que divisar la isla de la Graciosa desde su vecina Lanzarote es toda una delicia. Además su autor lo diseñó para que estuviera bien integrado con la estética de la isla. Desde luego, un 10 para la filosofía del artista.

Piscina y jardín en los Jameos del Agua

- Los Jameos del Agua. Comencemos por el principio, porque servidora no sabía lo que es un jameo: una galería volcánica a la que se le ha caído el techo. Antes del viaje leí que este lugar se había estado utilizando años atrás como vertedero, pero que César Manrique vio potencial en él hasta convertirlo en un lugar especial y bello. Consiguió convertirlo así en un centro turístico de esta bonita isla. Un imprescindible para los viajeros.

En los jameos del agua hay además un lago de agua salada en el cual viven unos cangrejos blancos que son ciegos (los llamados "jameítos"). Me sorprende que aunque haya pasado más de un mes desde que fuimos a verlo, mi hija de dos años de edad se siga acordando de estos animalitos. Sin duda es un lugar especial en el que pueden disfrutar mayores y pequeños.

Para amantes de la botánica

- El Jardín de Cactus. A pesar de gustarme la botánica los cactus nunca han sido mi fuerte, pero hay que reconocer que a día de hoy están muy de moda... (casi tanto como los unicornios en instagram). Pero más allá de este tipo de banalidades y bromas, César Manrique supo utilizar los recursos naturales con los que contaba para conseguir un espacio con un alto sentido estético, un lugar de disfrute y recreo en el que maravillarte mientras das un pequeño paseo.

Impactante

- La Cueva de los Verdes. Si te van los secretos esta cueva tiene uno guardado para ti... Descúbrelo acudiendo a una de sus visitas guiadas, pero si vas con un niño pequeño o bebé, no te olvides de llevar la mochila portabebés. A Vera le encantó ir en mi espalda, no paraba de repetir la palabra "cueva", estaba alucinada.

Entrando en el parque nacional

- Parque Nacional de Timanfaya. ¿Qué puedo decir yo del Timanfaya? Que no había visto nunca antes nada igual. Que es increíble lo que hay allí. Que pone los pelos de punta, también. Que cuando fuimos me pregunté por qué no habíamos ido el primer día, corriendo, nada más bajarnos del avión. Que si no has visto este lugar, todo lo demás es una pura pérdida de tiempo, por muy maravilloso que sea. Timanfaya asombra, impacta, te llega. Tiene su propia energía. Es único en el mundo. De verdad, cuando fui después de haber pasado ya unos días en la isla, sentí que había perdido el tiempo. Y es que si vas a Lanzarote tienes que verlo sí o sí.

Increíbles vistas desde el autobús

Para visitar parte de este parque nacional deberás comprar tu entrada o bono (ya te hablaré de esto más adelante) y realizar la visita "Montañas de fuego". No es posible realizarla por tu cuenta, deberás coger un autobús en el que dispondrás de un audio que te lo explicará todo. La visita es espectacular, en ella disfrutas de un paisaje sublime comprobando de primera mano cómo ha sido la actividad volcánica en la isla hasta el día de hoy. Aparte de esta visita "guiada", se hacen demostraciones geotérmicas muy interesantes en el islote de Hilario, donde cómo no, también hay un restaurante obra de César Manrique (¿qué no habrá construido este hombre?).

Su primer encuentro con camellos

A 3 kms en coche del Islote de Hilario se encuentra el "echadero de camellos". En nuestra familia no nos suelen gustar las actividades en las que se implican animales, así que sólo nos paramos a verlo. Pagar por un paseo a lomos de un camello no entraba en nuestros planes, si nos sigues desde hace tiempo ya sabrás que nuestra filosofía de vida no casa con ello... Eso sí, Vera los vio por primera vez, pudo conocerlos.

Vera descubriendo que la lava "quema" :)

Timanfaya cuenta también con un Centro de Visitantes e Interpretación, en Mancha Blanca. Es muy interesante visitar sus instalaciones, ver alguna proyección de las que se ofrecen y adentrarte en su sala de simulación (en la que se recrea una erupción volcánica con toda su parafernalia).


Hago un inciso para contarte que el orden en el que estoy poniendo los lugares de interés no es casual. Todos los lugares que he puesto hasta ahora entran en el Bono de Centros Turísticos de Lanzarote (más el Museo de Arte Contemporáneo, situado en el Castillo de San José, que en mi humilde opinión tiene poco interés). Al comprar este pack de entradas visitar estos lugares sale un poco más económico (lo cual es interesante porque los precios de las entradas son bastante caros). El bono se puede adquirir en la taquilla de cualquiera de estos centros turísticos (en lugar de comprar una entrada única, pides el bono y ya está, dinero ahorrado).


Seguimos con nuestras visitas por la isla:

Vera con el elefante de "El viaje del elefante" de José Saramago

- A Casa de José Saramago. Cuando conocí a mi marido, leía mucho y hablaba de ciertos autores con pasión. Adoraba a Saramago. Es por ello que no podíamos faltar a esta visita, estando en Lanzarote hubiera sido imperdonable no habernos acercado hasta Tías, hasta su casa, "una casa hecha de libros" como el mismo Saramago decía. 

Yo, que nunca he sido una gran devota de este señor, no me esperaba tanto. Y es que las personas que llevan las visitas guiadas en A Casa son un amor. Le ponen cariño y pasión. Te la hacen entretenida, te dan mucha información. Te cuentan anécdotas interesantes y otras más divertidas. Te meten el gusanillo bien dentro, las ganas de leer a Saramago, e incluso de ser mejor. Te invitan a un café portugués en su cocina, tal y como hacía José con sus amigos. Le ponen corazón. Si te interesa la visita, aquí puedes encontrar más información. Nosotros volveríamos con los ojos cerrados, nos llevamos "La flor mas grande del mundo" para Vera, y un muy buen recuerdo en el corazón.

Volcán de El Cuervo

- Volcán de El Cuervo. Fuimos tras una recomendación que nos hicieron en A Casa de José Saramago. Todo un acierto. Y es que éstas son las cosas que a mí me ponen, visitar lugares no tan turísticos, descubrir rincones maravillosos sin apenas un puñado de personas más a tu lado.

Al Volcán de El Cuervo podrás acceder tras un sencillo y fácil paseo que no te llevará más de media hora. Poco a poco te vas acercando al volcán, hasta acceder a su interior. Su cráter es grande y la sensación que se percibe estando dentro es un primor, ya que no todos los días se cuela una dentro de un lugar así. Este volcán era uno de los sitios preferidos de Saramago, al que solía ir junto a su mujer Pilar, a dar un paseo. Eso le suma magia al lugar. De nuevo doy gracias por la atención recibida en A Casa. Ahora nos queda pendiente resolver otra recomendación dada, ver "La sal de la tierra", el documental.

Disfrutando del espectáculo de la naturaleza

- Los Hervideros. Se trata de una zona llena de acantilados que se crearon tras las erupciones volcánicas, cuando la lava llegó a la costa y se solidificó. Estos acantilados están repletos de grutas submarinas, y toman su nombre del momento en el que el mar choca contra las rocas y se crea todo un espectáculo natural. La sensación que se tiene es de que el mar está hirviendo. Es brutal.

En la foto podemos observar la diferencia de color del charco respecto al mar

- El Charco de los Clícos. Hablamos de una laguna verde, cuyo color característico le ha sido otorgado por las microalgas que viven en él. En realidad es el interior de un gran cráter abierto al mar. Está situado en el pueblo de El Golfo, imprescindible dar un pequeño paseo por él. Tiene una playa muy bonita y muchos bares en los que te puedes tomar un café. 

Atardecer en Puerto del Carmen

- Puerto del Carmen. Vaya por delante que por el ambiente, es de los sitios que menos nos gustó. No nos van las aglomeraciones ni el ambiente "guiri". Cuando viajamos, preferimos acercarnos a conocer lo local. Pero es cierto que tiene su encanto. Un buen paseo marítimo, una buena playa, un carril bici a tu disposición...

Mágica Famara

- Playa de Famara. De unos 6 kilómetros de longitud y con unas vistas impresionantes al Risco de Famara, es nada más y nada menos que todo un paraíso. Suele estar muy frecuentada por surfistas debido a las fuertes corrientes de sus aguas, así que tengamos esto en cuenta a la hora de darnos un baño. He de confesar que este sitio está en mi top 3 de Lanzarote (los otros dos lugares son Timanfaya y A Casa de José Saramago), y es que es uno de mis lugares preferidos. Tiene una energía, un no sé qué que te atrapa y que se siente nada más llegar. 


* Otros lugares pintorescos de la isla:

Vista del Charco

- Arrecife. La capital de Lanzarote. Un buen lugar para pasear junto al Charco de San Ginés. Nosotros comimos estupedamente en el restaurante Divina Italia con vistas a esta especie de laguna repleta de barcos pesqueros. Una estampa pintoresca y bella a más no poder.

Teguise

- Teguise. Pueblo colonial y elegante, con un mercadillo de los domingos que según dicen no te puedes perder. A nosotros no nos cuadró y sí que nos lo perdimos, pero por la cercanía de nuestro apartamento a este lugar, paseamos por sus bonitas calles más de una vez.

Pintoresca casita

- Punta Mujeres. En Lanzarote, si uno indaga e investiga un poco, se topa con muchos lugares dignos de ver. Para nosotros uno de ellos fue el pequeño pueblo de Punta Mujeres, donde el mar turquesa nos enamoró. Fue un quiero y no puedo, ya que sin ropa de baño a mano, nos quedamos con las ganas de probar su apetecible piscina natural.

Disfrutando del atardecer

Singulares vides

- La Geria. Se trata de una zona aprovechada para la plantación de vides, con cuyas uvas producen vino lanzaroteño. El paisaje volcánico cultivado es de lo más curioso, yo diría que incluso mágico. Por la zona abundan multitud de bodegas en las que podrás parar y degustar un buen vino. Nosotros no somos de tomar alcohol, así que por más que parezca un pecado, paramos a tomar un té... Eso sí, disfrutando de unas magníficas vistas, fue un gran lugar en el que parar para ver el atardecer.


Merendando mousse de gofio y tarta de queso de cabra de la isla, en el teleclub de Haría

Hago ahora un punto y aparte para contarte cómo comer "bueno, bonito y barato" en Lanzarote. Por si no lo sabías, en la isla abundan los "teleclubs", lo que vienen a ser las "casas del pueblo" de toda la vida, puntos de encuentro, centros sociales de la gente local. En ellos suele haber un pequeño bar/restaurante en el que podrás pedir algo para picar. Son sitios económicos, llenos de lugareños y donde suele cocinarse comida local. Nosotros pedíamos siempre patatas con mojo (que por cierto, a Vera el mojo rojo le encantó), queso lanzaroteño a la plancha con miel de caña y algún dulce típico como el bienmesabe o el mousse de gofio (aparte de algunas cosillas más). Entre lo que cocinábamos en nuestro apartamento y comer en algún teleclub, íbamos más que apañados... 

Otro consejo extra que te doy es que si hacéis la compra porque vais a cocinar, aprovechad y pillad productos canarios de proximidad. Es fácil encontrar papaya y plátanos de canarias a muy buen precio, quesos locales de calidad, tarros de almogrote ya preparado, gofio canario...


Carpe Diem 

Para terminar me gustaría hablarte de nuestros últimos días en Lanzarote, que fueron un maravilloso autoregalo, unos días destinados al relax en el Sandos Papagayo Beach Resort, el único todo incluido de la isla.

Aunque nos encantan los apartamentos como alojamiento (por la libertad que te dan cuando viajas con un niño pequeño, porque tampoco te atas tanto a ellos y así puedes recorrer la zona que visitas y disfrutar de hacer turismo...) queríamos darnos un capricho disfrutando de un resort. La maternidad/paternidad agota mucho, y de vez en cuando necesitamos unas minivacaciones en las que nos faciliten un poco las cosas. Levantarte y que ese día cocinen y limpien por ti no tiene precio (o sí, el que pagues por tu habitación...).

Decir que el resort nos encantó, disfrutamos mucho de sus bonitas instalaciones. La habitación era amplia y cómoda, todo un lujazo. Las piscinas al aire libre tenían muy buena pinta, aunque por el tiempo que hizo, apenas las catamos. El spa lo disfrutamos un montón, por las mañanas podías entrar con niños, y a Vera le encantó (mi chica no conoce el miedo, hasta metía la cabeza debajo del agua...). El buffet de los desayunos, comidas y cenas, molaba mogollón (si hasta te ponían champán para desayunar... ¡¿que más quieres?!). El personal es, simplemente, encantador (sin duda lo mejor del hotel eran sus empleados, ¡súper amables con nosotros!). En resumen, ¡te lo recomiendo!

Pasando la tarde al sol

Hablemos ahora de Playa Blanca y sus playas. A pesar de lo bien que te he hablado de "nuestro resort", tengo que decirte que la playa del hotel eso sí, no es muy buena. Pero escogimos la zona sur de la isla para descansar porque en ella se encuentran según dicen, las mejores playas de la isla (aunque ya te digo yo que para mí, después de haberlo visto, ninguna supera a la Playa de Famara). 

La número uno de la zona es Playa Papagayo, de arena blanca, aguas transparentes y poco oleaje (por lo que es ideal para ir con niños), con unas lindas vistas a la vecina Fuerteventura. Es la que recomienda todo el mundo, la que sale en todas las guías, pero sinceramente a pesar de ser muy bonita (que lo es), no me impresionó. No voy a entrar en muchas más comparaciones pero después de haber estado en Famara, me esperaba algo más. Será que tengo el morro muy fino y con unas expectativas demasiado elevadas, es fácil equivocarse...


Mis amores

Playa Mujeres estaba (y está) a diez minutos de "nuestro hotel" andando. Es una playa de arena fina, no tan concurrida como playa papagayo, larga y abierta, como las que a mí me gustan. Esta vez íbamos sin ninguna expectativa y la verdad es que nos gustó. Pasamos muy buena tarde a pesar de que el tiempo no acompañó, ya que ese día la temperatura no era buena para un baño.


Y con mucha pena nuestro viaje por Lanzarote terminó. Ha sido un gustazo haberla conocido, haberla disfrutado. Soy consciente de la suerte que tenemos de poder viajar, y de que sea una prioridad en la vida de nuestra familia. Si tienes niños pequeños y no sueles viajar te animo a hacerlo, es una suerte poder confeccionar tan bonitos recuerdos.

Y tú, ¿conoces Lanzarote? ¿Has viajado allí con tus pequeños? Tu comentario siempre es bienvenido, ¡un blog se nutre de ellos!

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