Clases de música para bebés:nuestra experiencia.

Mi pequeña toddler


A finales de verano Vera se "hacía mayor" a pasos agigantados, acercándose cada vez más a los 18 meses de edad. Oficialmente nuestra bebé se había convertido en toda una toddler. Ya no era una bebé recién nacida, ahora caminaba, se comunicaba cada vez mejor y cada día se producían nuevos cambios en ella, además de que empezaba a tener más intereses. Llegado ese momento y ante el inminente comienzo del curso escolar (y con ello de las actividades extraescolares), vimos que en nuestro caso, era el momento ideal para salir del hogar y encontrar esos nuevos estímulos que tanto empezábamos a necesitar.


Foto sacada de la web de Pequeritmo


Nuestro primer pensamiento en ese momento fue apuntarla a clases de música. Vera siempre había mostrado mucho interés en bailar, siempre había adorado la música. Es por ello que empezamos con mucha ilusión a asistir a las clases impartidas por Pablo Buchó, del proyecto Pequeritmo.

Nuestra experiencia en Pequeritmo ha sido bastante positiva. Asistimos tres meses a clases, y Vera lo disfrutaba. Por supuesto y debido a su corta edad, asistía con mi compañía o la de su padre. Para nosotros esos ratitos han sido un regalo, han supuesto compartir tiempo de calidad junto a nuestra pequeña (y es que también compartimos tiempo en cantidad, pues Vera no va a la guardería y estamos 24/7 con ella).

Las clases son bastante dinámicas y no se centran simplemente en "oír música". En ellas se fomenta la expresión corporal, la musicalidad, la creatividad, la sensibilidad musical... A los niños se les da la oportunidad de explorar y descubrir por si mismos texturas, olores, sonidos...todo en un entorno seguro y estimulante, en el que pueden practicar el juego libre.
Asistir a clases de música puede ser muy beneficioso para niños y bebés, ya que la música estimula el desarrollo integral del niño: es buena para el desarrollo neuronal y para el aprendizaje del habla, ayuda al desarrollo motor, es beneficiosa para el desarrollo emocional, estimula la imaginación, es buena para practicar la memoria, les hace sentir bien ya que puede ser fuente de endorfinas, también los tranquiliza... Los beneficios son innumerables.

Por problemas de logística y agenda no pudimos continuar asistiendo a las clases de Pequeritmo, pero intentamos seguir fomentando el amor por la música en Vera. En casa cada día escuchamos y bailamos música de todo tipo (últimamente Vera adora Queen), y solemos plantearnos el asistir de manera esporádica a cualquier actividad relacionada con ella. En realidad, nos encantaría volver a clase si fuera posible.

Y tú, ¿has asistido a clases de música con tu bebé? ¿Te lo has planteado alguna vez? ¡Tu comentario siempre es bienvenido!

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