Fuerteventura, un viaje muy especial.

Las vistas desde nuestro apartamento

Este año lo hemos comenzado viajando a un lugar que ha resultado ser muy pero que muy especial. La isla canaria de Fuerteventura ha sido todo un descubrimiento, un lugar cargado de energía positiva en la que hemos disfrutado de un paisaje que atrae y que te atrapa, donde hemos podido desconectar del día a día y, por lo tanto, donde hemos cargado pilas a tope.

Viajar en familia ha sido todo un regalo. Y lo es sólo por el simple hecho de que poder disponer de tiempo para nosotros, es una maravilla. No sólo para conocer sitios nuevos, comer cosas ricas, descansar... (que nos encanta también), sino para poder darle una patada al ahora tan de moda "tiempo de calidad", para simplemente tener tiempo para vivir, para ser.

Para este viaje decidimos alojarnos en un apartamento en las afueras de Tefía, "La Gloria: nature & relax" que reservamos mediante la web de Airbnb. Dejo el link porque la experiencia fue muy positiva, era justo lo que buscábamos: una casa preciosa y acogedora, un sitio apartado de las grandes zonas turísticas (que fuese nuestro campamento base para conocer el resto de la isla), un lugar tranquilo y en plena naturaleza donde impregnarnos de toda la magia de Fuerteventura... Alojarnos en esa casita fue todo un acierto, más bien casi un regalo, ya que el estar allí me permitió reconectar conmigo misma y sanar mi alma.

Lo mejor para descubrir la isla es alquilar un coche y moverte a tu aire. Atrás quedaron esos tiempos en los que era imposible ir en coche con nuestra bebé (debido a sus continuos lloros), así que pudimos aprovechar y viajar de esta manera. Los desplazamientos por la isla no son excesivamente largos, lo cual ayuda mucho a la hora de viajar con un niño pequeño. Además, viajar así te da mucha libertad (de horarios, de movimientos...), lo cual es fundamental cuando viajas con tu retoño.

Aun así encontramos algunas limitaciones en nuestro viaje, y es que siempre hay que adaptarse a la hora de viajar (¡y vivir!) con un bebé. Por ejemplo, nos quedó pendiente la excursión a Isla de Lobos, y es que visitar un sitio que no cuenta con sombra alguna no es la mejor idea a la hora de ir con tu bebé. Tampoco fuimos a Cofete ni a algunas playas de la zona oeste de la isla, que sólo cuentan con pistas de tierra para poder llegar, en las que no te vas a meter a dar botes con el coche llevando un bebé a bordo. Pero "keep calm", pudimos hacer muchas cosas más.

Vera disfrutó muchísimo en las dunas

- Visitamos el Parque Natural de Corralejo. Un lugar repleto de dunas de arenas blancas, en las que pudimos hacer "la croqueta", además de disfrutar del bonito paisaje que ofrece este espacio protegido, salpicado por aguas turquesas. ¡No todos los días se puede admirar la belleza que hay en un pequeño desierto !

¡Ñam ñam!

- Paseamos por Corralejo. Antiguo pueblo pesquero, ahora repleto de bares y restaurantes. Es uno de los principales núcleos turísticos de la isla, y aunque a nosotros nos gustan poco las aglomeraciones y mucho la tranquilidad, disfrutamos dando un paseo y degustando un rico helado de gofio vegano comprado en La Nativa. ¡Ñam ñam! Antes comimos en el H2O Juice Bar & Vegan Cafe. Comida vegana rica y sana.

En "El Cotillo" 

- Paseamos por El Cotillo y sus playas. Recorrimos las calles repletas de restaurantes de este pequeño pueblo marinero, anduvimos por sus peculiares playas llenas de formaciones rocosas volcánicas, vimos el Castillo y el Faro del Tostón (hoy museo de la pesca tradicional, que no visitamos por nuestra filosofía de vida vegetariana), y por supuesto, nos sedujo su ambiente surfero.

Foto de Juan Santana. Vista aquí

- Admiramos Tindaya, la montaña sagrada de los antiguos moradores de Fuerteventura. Tindaya se encuentra sumergida en los últimos años en la polémica, y es que en lugar de ser declarada Patrimonio de la Humanidad, amenazan con destruirla para llevar a cabo un proyecto ideado por Eduardo Chillida. Ojalá esto no ocurra y se conserve tal y como es, sagrada y belleza pura.

Café especial y té Chai para disfrutar

- Nos tomamos un respiro en Ajuy. En esta pintoresca localidad es imprescindible hacer una parada en el Café Bar Puesta de Sol, desde donde se puede contemplar un precioso atardecer. Después de coger fuerzas en este lugar, paseamos rumbo a las Cuevas de Ajuy, y visitamos su playa de fina arena negra. ¡Para repetir!

En el mejor restaurante de la isla

- Visitamos Costa Calma, y comimos en El Mirador de Sotavento. Almorzamos disfrutando de unas vistas inmejorables, buen servicio y mejor comida. No hay que perderse el arroz con queso majorero, calabacines y setas, ni el tiramisú de plátano. Una experiencia más que placentera en un agradable lugar.

Bendita playa

- Paseamos por la playa de Morro Jable. En el sur de la isla, en la península de Jandía, se encuentra esta turística localidad. A nosotros el ambiente muy saturado de turistas no nos pone (preferimos ser viajeros, que no turistas), pero reconozcamos la belleza de este sitio, con una playa de grandes extensiones, arena fina, aguas limpias y tranquilas...ideales para ir con un bebé. No pudimos resistirnos a mojarnos los pies y a disfrutar de un agradable paseo por la orilla para luego ver la puesta de sol.

Un paisaje que no deja indiferente

Los reyes de Fuerteventura

- Visitamos el centro de Fuerteventura. Admiramos la belleza árida de la isla en el Mirador de Morro Velosa, paramos a ver a Guise y Ayose, los antiguos reyes de Fuerteventura, paseamos por Betancuria (un pueblo lleno de encanto, villa histórica y antigua capital de la isla), y comimos genial en el patio de una casa rural en Pájara, llamada Casa Isaítas.

Posando junto a Don Miguel

- Visitamos la Casa Museo de Unamuno. Situada en la capital de la isla, Puerto del Rosario (antiguamente conocida como Puerto Cabras), se encuentra esta pequeña casa museo, lugar donde residió Unamuno durante su destierro forzado. Lo que en un principio iba a suponer para Unamuno un castigo por oponerse al dictador Primo de Rivera, acaba siendo un disfrute y unos meses durante los cuales Don Miguel se enamoró de Fuerteventura.

¡Delicioso!

- Disfrutamos de la rica comida canaria. No pudimos resistirnos a las papas arrugás con mojo picón y mucho queso majorero. Lugares que recomiendo son Casa Luis en Tiscamanita (comida canaria sencilla pero muy bien hecha y a buen precio. Probad las patatas paja hechas a mano por la mujer de Luis, el cual os atenderá de manera muy particular y peculiar). Otro lugar que no os defraudará es el Restaurante Mahoh, en La Oliva (imprescindible probar el queso frito con guarapo y el mousse de gofio). También recomiendo los ya mencionados restaurantes Casa Isaítas (donde se puede disfrutar de una rica comida en un precioso patio canario, lleno de paz y tranquilidad. Nosotros probamos la ropavieja vegetariana, el queso asado y el bizcochón de gofio con tuno) y el Restaurante Mirador de Sotavento (vistas privilegiadas y cocina canaria especialidad en arroces).

Atardecer en El Cotillo

-Contemplamos más de un atardecer. Y es que esta isla es única en este aspecto. Cada día nos tomábamos unos minutos para parar, respirar hondo y observar con calma este bonito espectáculo que solemos pasar por alto en nuestro día a día, pero que es un regalo maravilloso que nos brinda la madre naturaleza.

Y tú, ¿has viajado a Fuerteventura? ¿Lo hiciste en familia? ¿Piensas hacerlo en un futuro próximo? Si te apetece, puedes contarme tu experiencia. 

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