Lo que mi hija me enseñó tras 6 meses como mamá.

Mi bichito y yo

Ya ha pasado más de medio año desde que me convertí en mamá. De un día para otro mi vida cambió, de principio a fin. Seis meses después mi mundo es otro. Ahora que hemos pasado la barrera del medio año, me siento capaz de hacer balance de todo lo vivido.

En todo este tiempo, la experiencia de tener una hija me ha aportado mucho, y por supuesto me ha enseñado muchas cosas, entre ellas las siguientes:


Que el amor no se divide entre los miembros de tu familia, sino que se multiplica y expande. El amor, al compartirlo, cada vez es más grande. El amor puro e infinito existe, eso lo saben todas las madres.

- Que el amor debería ser el motor del cambio en la humanidad. Esto lo sospechaba, pero después de parir y sentir lo que se siente al ver a tu bebé por primera vez, lo confirmo. Es tan indescriptible...después de sentir esto, ¿cómo se puede hacer daño a nadie? Todos hemos sido bebés, no entiendo en qué momento se tuercen las cosas, pero seguramente si el mundo lo liderasen las madres, sería diferente.

- Algo de lo que me he dado cuenta es que te conviertes en una leona, y lejos de ser más vulnerable, ahora soy una mujer más fuerte y valiente. Después de parir sé que puedo hacer en esta vida lo que quiera. Sé que estoy capacitada para lograr todo aquello que me proponga. Confío más en mí misma, en mi intuición, en mis sentimientos, en mi coraje. Me siento una diosa creadora de vida, capaz de criar a una bebé súper demandante (aunque tener una tribu física, que te apoye y ayude, en este mundo urbanita, es algo que echo en falta).

He aprendido a hacer oídos sordos a todo tipo de críticas. Al principio me sorprendió el hecho de que todo el mundo se cree con derecho a opinar sobre tu maternidad, ¡incluso gente que no conoces de nada con la que te cruzas por la calle! A todo el mundo le va a parecer mal lo que haces, sea lo que sea. Que portees a tu bebé (o que no lo hagas), que le des teta en un espacio público (si es que no se puede ser más idiota), que lo tengas en brazos todo el día (o no), que duerma en la cama con nosotros (o que duerma en su habitación)...bla,bla,bla...Podría seguir hasta el infinito, y es verdad que al principio te fastidia, pero ahora, después de estos meses, incluso me lo tomo con humor. ¿Puede ser la gente más cansina? ¿Por qué todo el mundo se cree con derecho a opinar cuando nadie se lo ha pedido? ¿Acaso conocen mejor que yo a mi hija y saben lo que le conviene? Evidentemente no...Aclaro que, como he contado antes, me siento muy fuerte. Pero si ves a una madre con su bebé y tienes ganas de darle tu opinión no pedida, cierra tu boca, gracias.

- He aprendido que la paciencia es la madre de la ciencia. Mi marido y yo somos muy nerviosos, y los primeros tres meses, al ver que nuestra hija era "especialmente difícil de llevar", lo pasamos mal (porque nuestra bebé es especialmente guerrera). Pero ahora estamos en un punto de "keep calm and enjoy your baby". Sólo así pueden funcionar las cosas. Vivir de manera más lenta y pausada con tu bebé, al final te da calidad de vida, aunque no te lo creas. O al menos necesitas llevar una vida más slow, simplemente para poder "sobrevivir".

- Vera también me ha enseñado que los bebés de alta demanda existen. Ha hecho que me trague todas mis palabras y expectativas sobre criar a un bebé, lo cual me parecía fácil. Personalmente solo conocía bebés demandantes y bebés tranquilos. Ninguno era como Vera. Lo cual me lleva al punto de que es verdad eso que dicen que si no has tenido un hijo de alta demanda, no sabes lo que es. Pero es que ni te lo imaginas. Últimamente intento no quejarme demasiado y aceptar lo que hay. La aceptación es necesaria para poder vivir feliz, pero no sólo con esto, sino con todo lo que te pase en la vida. Hablo de aceptación, no de resignación. Aceptar lo que llega a tu vida y así fluir mejor con ello.

- Mi hija me ha enseñado que amar no es malcriar. Que por más cansada que esté no voy a dejarla llorar "para que se acostumbre", o "para que sepa quién manda en casa", o para "que aprenda a dormir". Está demostrado que esto no es así, que el sueño es evolutivo, que no les ayudas de esta manera, ni los haces más independientes, sino todo lo contrario, se estresan más aunque ya no lloren como antes, aprenden que "para qué llorar, si nadie me va a hacer caso, estoy solo en esto" y acaban siendo emocionalmente más inestables. Y además no sólo me da la ciencia la razón, sino que es lo que me dice mi instinto que tengo que hacer (el piel con piel, la crianza en brazos, el colecho con su teta a demanda) y lo que me hace sentir bien como persona y como mamá.

- Y ya por último, toda esta experiencia me ha enseñado otra cosa. Que aunque el agotamiento sea extremo, aunque crea que física y emocionalmente ya no puedo más, por muy duro que sea, siempre se sale adelante. Por muy gris que sea ese día, o esa noche, va a llegar un momento en el que vas a poder descansar (algo) y resetear. Tu cuerpo se acostumbra a dormir menos, y a priorizar. Y luego te levantas y empiezas de cero, otra vez. Con todo tu amor, todos tus abrazos, todos tus besos para el bebé. Porque esta experiencia brutal y transformadora merece la pena, completamente. Porque ya no concibes tu vida sin tu bebé. Porque ya no importa quien eras, ahora importa el presente, y esta lleno de balbuceos, de risas y de amor. Porque la infancia sólo se vive una vez, y tú estás ahí presente, acompañando y guiando. Dando lo mejor de ti cada día. Llevando a cabo la labor más importante de mi vida, ser mamá.

Comentarios

Miriam ha dicho que…
Enhorabuena por tu maternidad y mis mejores deseos para que todo salga bien. Espero que Vera sea una niña preciosa, buena y muy muy inteligente para ser una de esas mujeres que lideran el mundo... Decida ella tener hijos o no :-)
Carolina Jordán ha dicho que…
Muchísimas gracias Miriam :) Gracias por tus buenos deseos para nuestra pequeña Vera, que ahora está hecha un terremoto. ¡Un abrazo!

Entradas populares