Cabañas en los árboles: ¡nuestra aventura en Monteholiday!

Nuestro alojamiento. Foto sacada de la web del camping Monte Holiday

Después de sobrevivir a nuestra primera escapada con Vera, decidimos que había llegado el momento de repetir experiencia (y es que a veces, los padres primerizos somos un poco masoquistas...jajaja). En esta ocasión quisimos alojarnos en un camping, un lugar diferente al que estábamos acostumbrados, pero donde buscamos sentirnos más a gusto, más integrados, en un ambiente mucho más familiar. Fue todo un acierto. Nuestra estancia de una noche sería en una cabaña, en Gargantilla del Lozoya (Madrid), en un camping llamado Monte Holiday Ecoturismo.

Nos gustó Monte Holiday porque es de ese tipo de sitios que van con nosotros, que nos encantan. Para empezar es una empresa comprometida con el medio ambiente. Son 100% renovables (ya que toda la energía que usan lo es) y sus alojamientos tienen premios por su innovación además de por la protección de la naturaleza. Cuentan con piscina en temporada, restaurante (donde además tienen opciones vegetarianas y veganas), multiaventura, animación y granja (esto último es en principio, una de esas cosas que yo no comparto del todo, pero al ser animales de la zona y estar bien tratados, pues la verdad es que no lo veo tan mal. Para mí no es equiparable a un zoo, al que nunca iría).

Otro punto muy a favor es el trato que nos dieron. Desde que llegamos hasta que nos fuimos fueron hiper-amables con nosotros, y sobretodo con nuestra bebé. Esto marca la diferencia a la hora de estar a gusto en tu estancia. Y vaya si lo consiguieron, ¡un 10 para ellos!

Las vistas desde nuestra cabaña

La piscina

Nuestro día en el camping fue fabuloso
. Disfrutamos de nuestra cabaña, de sus maravillosas vistas con las que desayunamos y almorzamos. También de la piscina, en la que nos dimos un buen chapuzón (aunque fuimos de los pocos valientes que aprovechamos, pues al ser septiembre un poco ya refrescaba). Paseamos por sus bonitas instalaciones y en definitiva, que es lo que cuenta, pasamos un día de relax en familia, que buena falta nos hacía (que levante la mano quien tenga un bebé y no lo necesite...).

Excelente cena vegetariana

Por la noche cenamos en su restaurante, El Fogón de Guille. No siempre en un restaurante que no es vegetariano tienen tantas opciones para nosotros, así que lo agradecimos. Cenamos de maravilla, compartiendo un salmorejo de melocotón, un braseado de verduras (en el que se notaba la calidad del producto fresco), un timbal de quinoa con guisantes y piña y de postre tarta de queso con frambuesa. Buen servicio, comida abundante casera y rica. La cena fue la guinda del pastel para coronar nuestro primer día de escapada en la sierra. Aunque ahora, hablando en serio, os digo que en realidad la guinda la puso Vera cuando decidió dormirse a las 02.00 de la mañana mientras la acunábamos en brazos y a cada paso que dábamos crujía la madera del suelo de la cabaña...juas juas!!


Las Presillas de Rascafría

Me encanta hacer amigos así

Disfrutando de la naturaleza

Al día siguiente y tras desayunar y despedirnos del camping con mucha pena, pasamos el día disfrutando de la sierra. Primero (y ya que lo teníamos al lado) visitamos el pueblo de Gargantilla de Lozoya. Después partimos rumbo a Rascafría.

En Rascafría disfrutamos de lo lindo visitando un paraje impresionantemente bello, un lugar conocido como Las Presillas de Rascafría. Se trata de una zona recreativa ideal para pasar el día haciendo picnic y disfrutando de las piscinas naturales con las que cuenta. En su pradera verde comimos tan a gusto, y aunque baños no nos dimos porque como ya he comentado antes, era septiembre y ya hacía un poco de frío, contemplar aquel entorno natural tan bonito fue mucho más que suficiente. Además tuvimos suerte porque justo había terminado la temporada de verano y el día que llegamos ya no cobraban por aparcar allí, sino, el "pichazo" hubiera sido de 9 eurazos... Y así pasamos la tarde disfrutando de la naturaleza, antes de volver a Madrid, pues nos encanta la sierra.

Hasta aquí el resumen de nuestra mini-escapada. De nuevo sobrevivimos a un viaje con nuestra pequeña, y es que, aunque te encuentras con más limitaciones y aventuras, viajar en familia, con un bebé, ¡sí que es posible! Sólo hace falta cambiar un poco el chip, ir más lento y ¡viajar con consciencia!

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