sábado, 29 de junio de 2013

La Casquería y Entre limones.Historia de un optimista.


¿Conocéis el madrileño Mercado de San Fernando? ¿No? Pues dejadme que os hable un poco de él. Es un mercado de toda la vida ubicado en el barrio de Lavapies. Para los que no conozcáis la zona os diré que está situado concretamente en la C/ Embajadores nº 41. ¿Y que tiene de peculiar este mercado? Pues que en los últimos tiempos se ha renovado, dando lugar a propuestas más que interesantes, relacionadas con la alimentación ecológica, la cultura, la artesanía, el comercio justo,... Con lo cual, allí podemos encontrar fruterías eco, una tienda de cervezas artesanas, tiendas de artesanía, una panadería con panes y harinas integrales y ecológicas que huelen,.....mmmmm, y también, un sitio que me gustó especialmente: una tienda de libros llamada La Casquería, en la cual se venden libros al peso. Resulta muy curioso ver como este puesto que parece ser una antigua carnicería, se ha convertido en una librería tan original (de hecho ojalá todas las carnicerías del mundo acabasen siendo librerías). La cosa funciona así: si te gusta un libro tienes que pesarlo, y te costará el equivalente de su peso en euros.


Nosotros una vez allí no pudimos resistirnos a curiosear los libros que tenían. Íbamos a la búsqueda de algún tesoro que nos llamase la atención, algún libro que al verlo nos dijese a gritos ¡¡llévame contigo!! Pues bien, a los pocos minutos encontré lo que buscaba. De casualidad me topé con un libro que al leer su epílogo me llamó mucho la atención. Se trataba de "Entre limones. Historia de un optimista", de Chris Stewart.


Os pongo el epílogo, a ver que os parece:

"Entre limones es una de estas cosas raras y maravillosas: un libro divertido que encanta desde la primera página. Y es que alguien que, sin tener ni idea, se mete a reconstruir un cortijo en un rincón perdido de una sierra de España, no puede estar haciendo nada malo. Chris nos transporta a Las Alpujarras, y nos relata una serie de contratiempos con una combinación simpática de pastores, campesinos, viajeros New Age y expatriados. El verdadero héroe del asunto, sin embargo, es el cortijo: El Valero, un auténtico parche de montaña lleno de aceitunas, almendros y limones, asentado en el lado equivocado de un río, sin vía de acceso, ni abastecimiento de agua ni electricidad. ¿Podría ofrecer la vida algo mejor?"

Como os podéis imaginar después de leerlo compré el libro inmediatamente. Y os puedo asegurar que me ha enganchado desde la primera página. De hecho me lo llevé al crucero y todo, y una vez allí cada vez que tenía un ratito de relax me ponía a leerlo. Me ha encantado. Aunque claro está, no está escrito desde el punto de vista de una persona vegana, ya que la vida en el campo que nos narra pasa por la tenencia de un rebaño de ovejas entre otros animales, y un capítulo en concreto (que me provocó bastante tristeza por cierto) se hablaba sobre las típicas matanzas de pueblo. Aun así es un libro precioso, que narra el radical cambio de vida de una pareja, y que alaba la naturaleza y lo ecológico, la vida tranquila en el campo pero llena de trabajo, con pocas comodidades pero en armonía con el entorno, plena y sin estrés. Además es un libro muuuy divertido, con el que me he reído mucho, tiene una forma de contar las cosas muy graciosa. Lo recomiendo a todos los que queráis pasar un buen rato.

Y este verano,...¡¡a seguir leyendo!!

miércoles, 26 de junio de 2013

Mermeladas caseras de kiwi, tomate y calabacín.


Cuando Alba y yo organizamos el swap, lo primero que se me vino a la cabeza fue hacer muchos y muchos tarros de mermelada casera, no solo para mandar un par de ellos a mi amiga invisible (y tener así lista la parte comestible y hecha a mano del swap), sino también para regalar a varios amigos (y es que es genial ver sus caras cuando les regalas algo inesperado, hecho a mano y con amor por ti). Así que después del éxito que tuvieron mis primeras mermeladas como parte de los regalos handmade de esta pasada navidad, no he podido resistirme a hacerlas de nuevo.

Esta vez (después del buen sabor de boca que me dejó mi primera experiencia con la mermelada), tenía ganas de seguir probando e innovando, y decidí hacer 3 lotes diferentes. Repetí con la mermelada de kiwi, porque la otra vez gustó mucho a todos, y luego opté por hacer mermelada de tomate porque compré unos tomates en el pueblo que eran pequeñitos, pero que olían y sabían un montón a tomate tomate,...mmmmm Las últimas mermeladas las hice de calabacín, por aquello de probar un sabor diferente. La verdad es que las 3 están deliciosas, y son ideales para disfrutar en desayunos y meriendas.  No sé cual de ellas me gusta más :)

He de deciros que antes de meteros en faena haciendo las mermeladas, debéis esterilizar los botes o tarros en los cuales la vais a guardar. Si lo hacéis bien os pueden durar meses sin estropearse, y eso viene genial cuando se hace mucha cantidad, y así poder tirar de ella una buena temporada. Esterilizar los botes al modo casero es muy fácil, no os creáis que es algo del otro mundo. Yo lo que hice primero fue limpiar bien los botes, quitarles las etiquetas para que luego quedasen bien bonitos (usé tarros que iban a tirarse en casa después de haber consumido otras mermeladas, guisantes, espárragos, o cualquier otro tipo de conserva,... la verdad es que desde que hice las mermeladas en navidad siempre los guardo porque sé que los puedo necesitar en cualquier momento, y me parece una forma genial de reciclarlos). Luego puse una olla con agua y metí los botes tumbados en ella, con la tapa quitada y el agua sin llegar a cubrirlos totalmente. Se enciende el fuego y se tienen los tarros en agua hirviendo durante un mínimo de 30 minutos (aunque yo los suelo dejar unos 40-45 minutos aproximadamente). Después hay que apagar el fuego y sacar los tarros del agua caliente con cuidado (yo utilicé unas pinzas metálicas de cocina), dejarlos escurrir poca abajo y por último secarlos por fuera con un paño muy limpio y las manos bien lavadas. Y ya tenemos nuestros botes esterilizados. Eso sí, es importante que cuando los utilicemos echemos en ellos la mermelada aun un poquito caliente (templada más bien, muy caliente tampoco), que los llenemos hasta arriba del todo, y que luego los cerremos bien y los pongamos boca abajo por lo menos toda la noche. Así se quedan "al vacío", y os pueden durar muchos meses. Y ahora os dejo con las recetas de mermelada.



MERMELADA DE KIWI:

Ingredientes:

- Kilo y medio de kiwis.
- Medio kilo de azúcar.
- El zumo de un limón.

Manera de hacerse: Pelamos los kiwis, los troceamos y los metemos en un cuenco. Les echamos por encima el zumo de un limón. Trituramos con la batidora (podemos triturarlo totalmente para que nos quede una mermelada muy fina, o triturar solo un poco dejando trocitos enteros de kiwi, según cómo nos guste). Por último añadimos el azúcar, y lo ponemos a fuego medio durante unos 30-45 minutos. Cuando veamos que ya ha espesado, apagamos el fuego y lo retiramos de él. Dejamos que se temple un poco la temperatura de nuestra mermelada y la metemos en los tarros de vidrio que habremos esterilizado anteriormente.


MERMELADA DE TOMATE:

Ingredientes:

- Kilo y medio de tomates.
- Medio kilo de azúcar.
- El zumo de un limón.

Manera de hacerse: Exactamente igual que la mermelada de kiwi, con la diferencia de que en este caso no tenemos que pelar los tomates (simplemente les quitaremos el tallo y alguna parte fea si la hubiera). En internet he visto muchas recetas en las cuales se pelaban los tomates, pero yo los he echado con piel y todo y me ha gustado mucho así. Aunque como siempre digo, esto puede variar en función del gusto de cada uno.


MERMELADA DE CALABACÍN: 

Ingredientes:

- kilo y medio de calabacines.
- 750 gramos de azúcar.
- El zumo de un limón.

Manera de hacerse: Exactamente igual que la mermelada de kiwi.


Os dejo con una foto del desayuno de alguien muy especial que lucha día a día por el veganismo, y que por lo que veo disfrutó mucho de mi regalo. En la foto: café con leche vegetal, tostadas de pan de espelta con margarina ¡¡y mi mermelada casera de kiwi!!




Por último, quería aprovechar para darles las gracias a varios blogeros, que hace poco más de un mes me otorgaron unos premios, pero que hasta ahora no he tenido tiempo de pararme a recogerlos virtualmente ni de darles las gracias. Ellos son Miriam de Gastrocenicienta, Lorena de La Aduana vegetariana, Estela e Iván de Nutrición Esencial, y Aixa de Dulzura Vegana. ¡¡Gracias chicos!! Me siento muy afortunada por el hecho de que pensasteis que mi blog se merecía estos premios. Aunque no voy a contestar las preguntas que lanzasteis porque se me han acumulado y son muuuchas muuuchas, y me da una pereza horrible contestarlas todas (espero que sepáis perdonarme,...jejeje) estoy muy agradecida y siento que este rinconcito de la blogosfera es muy querido por muchos. ¡¡Un beso y millones de gracias!! ¡¡Hasta muy pronto!!

jueves, 13 de junio de 2013

Swap vegano 2013.


Como ya sabéis este año Alba de Mi vida con un vegano y yo nos hemos liado la manta a la cabeza y hemos organizado un swap o intercambio vegano entre bloggers. De momento parece que todo está saliendo genial, y que los swaps poco a poco van llegando a sus destinos. Es emocionante ver todo el cariño que le estáis poniendo todas, cada post nuevo que descubro sobre otro paquete que acaba de llegar me hace sonreír. Pero de eso ya os hablaremos Alba y yo más adelante en un futuro post en el que recopilaremos todas vuestras entradas sobre ello. Así todos podremos ver las experiencias tan bonitas que han ido surgiendo tras los swaps  :)

Peeero, ahora quiero hablaros... ¡¡¡del swap que me ha llegado a mi!!! Como supondréis yo ya sabía quien iba a enviármelo (cosas que tiene el que tú misma hayas hecho el sorteo) así que mi amiga "invisible" no lo era tanto, peeeeero desde que supe que era Rosa quien me tenía que mandar el swap, me puse muuuy contenta, porque ya sabéis que soy una buena seguidora suya, que me encanta leer su blog y seguirla en facebook, y que la considero una blogger amiga (ojalá algún día podamos pasar esa amistad a la vida de carne y hueso) así que el hecho de que me llegase, el tenerlo en mis manos y saber que antes había estado en las de Rosa de ¿Y si nos cuidamos? ¡¡me llegó al corazón!! (y más viendo todo el detalle y el cariño que le ha puesto al hacérmelo). ¡¡Rosa muchísimas gracias!! ¡¡Eres un sol!!



Como veis, Rosa me ha preparado un swap que me ha encantado. Dentro de la caja que recibí pude encontrarme los siguientes regalos:

- Unas galletas veganas y ecológicas hechas por ella misma que estaban riquísimas.
- Una caja de té con especias de comercio justo que huele y sabe,...mmmmmm.
- Un paquete de semillas ecológicas: pipas de calabaza, de girasol, de sésamo, de lino dorado y de lino marrón que van a ser la delicia de mis ensaladas, como parte de mi muesli,...etc.
- Una libretita muy mona para apuntar mis cosas.
- Un par de mantelitos hechos a mano por ella ¡¡chulísimos!! que me vienen genial y que me han hecho mucha ilusión.
- Unos posavasos que nos hicieron mucha gracia a mi chico y a mi.
- Una carta escrita de su puño y letra que me encantó leer.

Me ha gustado todo, todito, todo. Os he dejado un par de fotos de las galletas que estaban mmmmm ¡¡riquísimas!! Esta misma tarde me he merendado dos junto con el té con especias. ¡¡Que buena repostera eres Rosa!! Y encima las galletas eran ecológicas e integrales. Lo más de lo más  :)  ¡¡Gracias guapísima!! ¡¡Bendito swap!!

lunes, 3 de junio de 2013

Nidos de pasta con nata vegetal y champiñones.


No sé si ya os habréis enterado, pero Rosa de ¿Y si nos cuidamos? está de sorteo, debido a su segundo cumpleblog. ¡¡Felicidades Rosa!! ¡¡Brindo en la distancia por ti y por el blog tan estupendo que tienes!! Ya sabes que soy una gran seguidora tuya, que me encanta leer todas tus publicaciones en el blog y también vía facebook.  :)

Pues bien, Rosa nos ha lanzado el reto a los bloggers de versionar alguna de sus recetas. Yo he aceptado su proposición encantada, y para ello he elegido sus "Nidos con champiñones y anacardos". Yo no he utilizado anacardos en mi receta, pero aun así este plato de pasta ha supuesto un poco de innovación en mi cocina, ya que siempre suelo comerla con salsa de tomate, y la verdad es que hay que intentar variar un poquito, para que no nos resulte aburrido tirar siempre de las mismas combinaciones. Aparte, la nata de leche de vaca nunca me ha hecho demasiada gracia, me sentaba fatal al estómago y convertía la comida en una digestión pesada llena de calorías y grasa saturada,...pero ahora usando nata vegetal, nada que ver, esto de sentirme mal ya no me pasa. Aparte de la satisfacción personal que supone el comer un plato vegano libre de sufrimiento animal. Go vegan!!

Ingredientes:

- Nidos de pasta verde.
- Una cebolla.
- Una lata de champiñones (aunque si usáis champiñones frescos mucho mejor).
- Nata vegetal (yo usé de arroz).
- Un poquito de aceite de oliva virgen extra.
- Sal y pimienta.

Manera de hacerse:

Primero metemos los nidos de pasta en una cacerola llena de agua hirviendo con un poco de sal, y cuando estén al dente los sacamos de la olla y escurrimos. Reservamos.
Luego ponemos en una sartén un poco de aceite. Pelamos la cebolla, la troceamos y la rehogamos. A continuación añadimos los champiñones lavados y fileteados en láminas y los rehogamos también junto a la cebolla. Cuando cebolla y champiñones estén bien pochaditos, añadimos nuestro brick de nata vegetal y seguimos rehogando y dándole vueltas para que no se nos queme y además espese un poco. Añadimos sal y pimienta al gusto.
Por último ponemos en el plato una ración de pasta y sobre ella la salsa que hemos elaborado. ¡¡Y a disfrutar!!

Ahora tengo que contaros unas cosillas sobre mi para poder participar en el sorteo: no tengo color favorito porque me encantan casi todos (verde, rojo, amarillo,...), mi animal preferido es el gato, aunque no creo que haga falta que os diga que me gustan casi todos, mi ciudad favorita podría ser Sevilla, pero yo soy más de lugares como Bolonia (en Cádiz) debido a que es la mejor playa en la que he estado nunca o Cazalla de la Sierra en Sevilla por ser un pueblo en plena naturaleza del cual guardo bonitos recuerdos, y mi comida preferida creo que son ¡¡las lentejas!! siempre me apetecen al modo tradicional, siguiendo ésta receta exactamente.

Rosa, espero que te guste mi versión. ¡¡Estaba delicioso!! Un saludo a todos y os animo a echarle un vistazo a su blog, ¿Y si nos cuidamos?, que está lleno de buenas ideas, recetas, experiencias,... Además de mucho cariño y dedicación ¡¡no os vais a arrepentir de visitarlo!!! ¡Un abrazo!