miércoles, 16 de mayo de 2012

Espinacas con Garbanzos se toma un par de meses de "descanso".


Pues sí, Espinacas con Garbanzos se toma un par de meses de "descanso". Esto es sólo un hasta luego, así que no os asustéis, que no es un adios. Para mantener un blog actualizado, subiendo entradas con regularidad, se necesita tiempo. Y tiempo es ahora mismo lo que me hace falta y no tengo. Tiempo para estudiar para mis exámenes de junio. Tiempo para ir a clase de dibujo técnico y llevarlo al día aunque tenga pensado presentarme en septiembre. Tiempo para mis asuntos personales, para poder darle un empujoncito a mi vida, avanzar hacia mis metas hasta conseguirlas. Tiempo para cuidarme, por dentro y por fuera. Necesito encontrar un equilibrio cuerpo-mente, llevar una alimentación sana, hacer ejercicio regularmente, trabajar con constancia todos los días para poder llegar a conseguir los aprobados que tanto ansío, intentar mantener una convivencia sana con las personas que me rodean, cargar pilas y llenarme de energía y positivismo. Y sobretodo, necesito confiar en mí misma para así darme cuenta de que puedo conseguir todo lo que me proponga. Ser consciente de que si quiero, puedo.

Si necesitáis algo podéis escribirme un e-mail. Estaré encantada de seguir manteniendo el contacto durante este par de meses con muchos de vosotros, aunque no actualice el blog. De todas formas, seguiré pasándome por vuestros blogs en mis ratos de ocio.Así que no os perderé de vista. Espero que entendáis mi decisión y no os olvidéis de que ¡nos vemos en julio! Un abrazo y muchas gracias a todos por haber estado ahí durante todos estos meses. Os estoy muy agradecida. ¡Muchos besos!

domingo, 6 de mayo de 2012

Cóctel de kiwi con semillas de chía.


Ahora que poquito a poco va llegando el buen tiempo (aunque de momento la primavera está siendo lluviosa y no del todo calurosa como otros años), va apeteciendo cada vez más tomar cosas fresquitas, para tomar aliento y refrescarnos. Es el momento idóneo de empezar a tomar bebidas refrescantes.

Muchas personas suelen optar por refrescos comerciales, llenos de azúcares, gases, colorantes, aditivos, calorías vacías.... bebidas que pueden parecernos muy apetecibles, refrescantes y ricas, pero que a menudo lo único que hacen es estropearnos aún más la salud. ¿Qué hacer entonces? Pues apostar por bebidas naturales, batidos verdes, granizados, licuados, zumos hechos en casa,...así sabremos lo que estamos tomando, y nos llenaremos de vitaminas y de salud (si los tomamos dentro de una dieta equilibrada, claro está).

Hoy os traigo una bebida que se prepara en un momentito, sólo hay que tener una buena batidora a mano y ganas de disfrutar.

Ingredientes

- Kiwis.
- Semillas de chía.
- Agua al gusto.
- Sirope de ágave.

Manera de hacerse

Pelamos los kiwis y los echamos en el vaso de la batidora. Añadimos agua al gusto y semillas de chía, y batimos. Servimos y añadimos una cucharadita de sirope de ágave. Listo para tomar.

Tenemos que tener en cuenta que el kiwi tiene muchas pepitas negras, y por lo tanto es una bebida que hay que masticar bien, y más sabiendo que nuestro cóctel también lleva semillas de chía. Por lo tanto, hay que tomarlo despacito, saboreando cada sorbito, poco a poco.

Espero que lo disfrutéis y que esta primavera-verano hagáis muchas bebidas sanas en casa. ¡Hasta pronto!.

viernes, 4 de mayo de 2012

Viaje a Osuna 2012.


Como os comenté en la entrada anterior, mi chico y yo nos íbamos de viaje a Osuna, con motivo de nuestro 4º aniversario, para así celebrar nuestros 4 años juntos como novios. Pues bien, tengo que deciros que ya estamos de vuelta, y que las sensaciones que me traigo de esta escapadita son más que satisfactorias. Claro que esto tiene mucho que ver con el romanticismo propio de lo que pretendíamos celebrar allí, ya que han sido unos días muy bonitos para querernos y estar juntos,...



El lugar que elegimos para hospedarnos fue la Hospedería del Monasterio. Este lugar está situado en la zona alta de Osuna, entre la Colegiata y la Universidad, y os puedo asegurar que tanto el hotel como la ubicación eran preciosos. Todo un lujo el haber dormido en una de sus habitaciones dobles.



No hice muchas fotos al pueblo ya que este viaje me lo he tomado como un viaje de descanso, para disfrutar de una estancia tranquila junto a mi chico, haciendo por lo tanto un poco menos de paparazzi de lo habitual. Aún así puedo contaros sobre Osuna, que es un pueblo blanco muy bonito, que cuenta con bastantes monumentos, casas antiguas con fachadas preciosas, la Colegiata, la Universidad, los conventos (tienen unos cuantos de clausura, en los que destaca para el visitante la compra de dulces hechos por las monjas, riquísimos).... todo muy monumental e histórico. Casi todo muy bonito, aunque he de decir que me pareció de muy mal gusto una rotonda del pueblo, en la cual aparecía la figura de una torre y dos osos encadenados con grilletes a ella,...bastante lamentable por su marcado especismo.

Os hago una recomendación:  no dudéis en acercaros a uno de sus puntos de información y solicitar una visita guiada. Las hay gratuítas, y nosotros tuvimos la suerte de poder disfrutar de una de ellas, y eso que sólo éramos dos personas las que habíamos solicitado la visita (mi chico y yo), pero aun así nos la concedieron igualmente. Incluso la guía (una chica joven muy simpática, llamada Ana) nos vino a buscar a la puerta de la Hospedería donde hacíamos noche. Fue muy amable con nosotros y dimos un bonito paseo con ella por las calles de Osuna, mientras nos explicaba toda su historia.




También visitamos una tarde Marinaleda (una utopía hacia la paz, otro mundo es posible), un pueblo cercano a Osuna y bastante conocido por la política de izquierdas que lleva años desarrollando. Dimos un bonito paseo por allí y disfrutamos de un rico té en su local Palo Palo.




Ahora llega lo que más os interesa, cómo sobrevive un vegetariano cuando sale de viaje. La verdad es que a la hora de comer nos hemos apañado bastante bien, ya que al estar fuera sólo un par de días, ha sido algo llevadero. En los bares-restaurantes en los que hemos estado, siempre había algún plato o tapa vegetariano (aunque no vegano) que poder comer (aunque poca variedad, cómo suele pasar). El primer día llegamos a la hospedería casi a la hora del almuerzo, así que decidimos comer allí mismo en el restaurante-asador que tienen en el interior del hotel. Suerte que tenían un plato vegetariano que consistía en una parrillada de verduras con queso rulo de cabra, que fue mi elección y que estaba riquísimo.
El desayuno en el hotel estaba bastante bien. Consistía  en un zumo de naranja, café o cola-cao y tostada.
Para cenar tapeo en el pueblo, y ya sabéis, lo típico que se puede encontrar, pincho de tortilla, queso, tosta de queso de cabra con miel de caña, salmorejo,... así que habían varias opciones, aunque me quedé con las ganas de comer salmorejo, ya que lo pedí sin jamón y me echaron atún en su lugar (se ve que a una no le puede gustar el samorejo así sin más, sino que hay que echarle un poquito de cadáver,....) al final acabó comiéndoselo mi chico, que todavía no es vegetariano.
 Al día siguiente salimos a comer a otro bar-restaurante del pueblo que nos habían recomendado, y acabamos escogiendo unas croquetas de espinacas y unas berenjenas con miel de caña, ambos platos para compartir. Pocas opciones más habían si se quería comer vegetariano, pero al menos nos gustaron estos platos y comimos bien (sobretodo el de berenjenas, ¡estaba riquísimo!).
Así que, más o menos, como veis, nos hemos apañado.

El resto del viaje, romanticismo, cariño, risas, besos, abrazos,... Un par de días de disfrute en pareja.

Os dejo hasta la próxima entrada. ¡Besos!