jueves, 1 de noviembre de 2012

Viaje a la Alcarria, Guadalajara (e incluso a Venecia)...


Este fin de semana pasado ha sido maravilloso. De verdad, no sabéis realmente lo especial que ha sido. Teníamos desde hace meses una reserva para pasar un fin de semana en Almoguera, un pueblo situado en la provincia de Guadalajara, pero por aquel entonces no era consciente de lo que me esperaba. Todo empezó con un cupón de Groupon, de estos que tanto nos gustan (y mira que últimamente nos habíamos pegado algunos palos con algún que otro descuento). Pero este tenía buena pinta y estaba a poco más de una hora de Madrid. ¿Lo pillamos? Pues lo pillamos. Y así empezó todo.

Hemos pasado el fin de semana en una casa rural llamada El molino de los secretos. Es un lugar encantador, peculiar, pintoresco, maravilloso. Nosotros nos hospedamos en la Suite Venecia. Es preciosa. La casa rural cuenta con sólo 7 habitaciones, pero cada una está decorada siguiendo una temática distinta. Me encapriché de esta suite desde que vi las fotos en su página web, y cuando llegamos allí no nos defraudó en absoluto. Es por eso que hemos pasado el fin de semana entre la Alcarria y Venecia. Dos viajes distintos en un solo fin de semana...



El viernes llegamos por la tarde. Prácticamente se nos había hecho de noche, así que por eso decidimos no ir muy lejos y disfrutar un poquito de nuestra (al menos por ese fin de semana) casa rural. Le echamos un vistazo a los libros de la biblioteca, y os puedo asegurar que encontramos algún que otro libro interesante, el cual nos paramos a ojear un rato. Paseamos por el patio, al lado de macetas y plantas muy bonitas, mientras oíamos el pequeño riachuelo que transcurre cercano a la casa. Descubrimos el tocadiscos del salón de estar y la chimenea. Cenamos un poco de fruta mientras paseábamos por el patio. Por último, un baño relajante y a la camita.










Al día siguiente nos tomamos un generoso desayuno, y salimos a conocer la Alcarria. Nuestras primeras paradas fueron Almonacid de Zorita, Albalate de Zorita y Zorita de los Canes. En Zorita de los Canes  subimos a las ruinas de un antiguo castillo. Desde él disfrutamos de unas vistas maravillosas. Era todo tranquilidad y calma. Colores de otoño. Naturaleza que disfrutar.








Luego partimos rumbo al Lago de Bolarque. Nos lo recomendó el dueño de la casa rural, y al menos conmigo acertó de pleno. En el lago hay una zona en la que podemos encontrar un club naútico. Al otro lado encontramos la zona de la "playa". Esta es preciosa, y sus aguas están llenas de cangrejos. En los alrededores del lago encontramos algunas setas. Me gusta verlas en el campo en esta época del año, aunque no las coja ni las coma, que no me gustan demasiado en mi plato.









Se acercaba la hora de almorzar y decidimos acercarnos a Pastrana. Comimos al aire libre, en un parking público gratuito que hay en al entrada del pueblo para los turistas, picoteando un poco cosillas que nos habíamos llevado. Apañarse con las comidas en un viaje de fin de semana siendo vegetariana sólo requiere de un poco de planificación (y un poco de suerte cuando decides comer de restaurante). Comimos al lado de unos madroños, que estaban llenitos de frutos bien maduros, tanto nos llamaron la atención que cogimos unos cuantos y nos los tomamos de postre. Incluso llenamos una bolsa para llevarla a Madrid. ¡Estaban deliciosos!



Después de comer nos adentramos en Pastrana. Un caminito nos llevaba del parking al centro del pueblo. Éste nos hacía pasar por el lateral de varios huertos. Este tipo de cosas me encantan.




Ya en el pueblo, pudimos ver varios monumentos, como la Colegiata o el Palacio Ducal.




Después de nuestra visita a Pastrana volvimos a la casa rural. Decidimos cenar allí mismo, ya que cuentan con servicio de restaurante en el salón de estar si así lo solicitas. Os cuento. De primeras no vi ningún plato vegetariano en la carta, así que por no molestar, decidí contentarme con cenar un sandwich vegetal. Sin embargo, al comentarle al dueño que éste no debía llevar atún por ser yo vegetariana, enseguida empezaron a hacerme sugerencias. Me ofrecieron una ensalada templada deliciosa, que habían hecho esa noche en la cocina, en principio no para el restaurante, sino para cenar ellos mismos, pero decidieron compartirla conmigo :) Ésta llevaba de todo y más: lechuga, zanahoria, tomate (tomates con sabor a tomate de verdad, de la huerta, de los que debería haber en todas partes en lugar de los tomates "de plástico" que nos venden en las grandes superficies...), aguacate, brócoli, patata, nueces y piñones, todo aderezado con una salsa de yogur casera muy rica. Luego me trajeron un par de tostas riquísimas, calentitas, con queso de untar y una confitura casera de pimientos rojos que era espectacular...¡¡ estaban de vicio!! De postre mi chico y yo compartimos una porción de tarta "tres chocolates", también casera. Las fotos no le hacen justicia. Estaba todo buenísimo. Paco disfrutó de un plato combinado de la carta, no vegetariano, y tuvieron el detalle de no echarle ningún ingrediente animal a la ensalada por si me apetecía picotear un poco de ella. Cenamos muy bien y muy baratito, y todo fueron atenciones y búsqueda de alternativas para que yo pudiera cenar a gusto. Me hicieron sentir como en casa.




Después de cenar, un baño relajante de burbujas y de nuevo a la cama.


Al día siguiente por la mañana volvieron a servirnos el desayuno. Café, colacao, tostadas, tomate natural rayado, mermelada, dulces variados,... Nos fuimos de allí con el estómago bien lleno.



Nos despedimos de la casita rural, y nos fuimos a disfrutar del maravilloso día de sol que hacía. Partimos rumbo Sacedón, y en el camino de ida y de vuelta paramos en varios miradores, en los que pudimos disfrutar de vistas de impresionantes.





Después de ver el pueblo, la presa, lagos y embalses, partimos rumbo Guadalajara, y le hicimos una pequeña visita a esta ciudad.



Por la tarde terminamos nuestro viaje. Partimos rumbo Madrid, nuestra escapadita de fin de semana había terminado. Ha sido muy especial, sobretodo a nivel de pareja. Necesitábamos pasar un fin de semana así, y el lugar y el entorno escogidos para ello han sido estupendos. Nos ha encantado el viaje, y la casa rural El Molino de los Secretos ha tenido mucho que ver. Es más que recomendable. En todo momento han sido muy amables, y estoy segura de que si avisáis con tiempo no tendréis problemas para comer vegetariano. No os perdáis su página de facebook, en ella ponen descuentos y promociones.


Por último, y aunque la entrada se ha alargado muchísimo, no quería dejar de dedicarle esta canción a mi chico ( Pero a tu lado, de los Secretos), para darle las gracias por el maravilloso fin de semana que me ha hecho pasar. Por invitarme a esta escapadita rural tan maravillosa, por cuidarme y por mimarme tanto. Por apostar por estar siempre a mi lado, a pesar de todas las dificultades por las que pasamos. Te quiero mi vida, muchas gracias por todo. Quiero estar por siempre a tu lado.

Edito para desearos un ¡¡feliz día del veganismo a todos!!

2 comentarios:

Nihacc dijo...

¡Qué bonito! Me alegra que hayáis disfrutado de una escapa tan chula :)

Pequeña dijo...

Gracias!! Lo pasamos genial. A ver cuando volvemos a disfrutar de otra escapadita pronto. Besos!!