viernes, 9 de noviembre de 2012

Bizcocho de dulce de membrillo.



La mañana del sábado pasado recibí una pequeña sorpresa inesperada. Mi madre apareció por casa a mediodía, con un tupper llenito de dulce de membrillo casero. Era un detalle de Isabel, la dueña del bar en el que ella desayuna cada mañana (mi madre es adicta a las tostadas recién hechas que preparan en este lugar).   Nada más verlo me puse contentísima (porque me encanta todo lo casero, todo lo hecho a mano con ingredientes naturales y por supuesto con todo el cariño del mundo) y enseguida empecé a maquinar el cómo aprovechar aquella delicia. Sobre la marcha improvisé una receta, y enseguida supe que esa tarde sería "tarde de merendola en casa de mi prima". Esa tarde del bizcocho no quedaron ni las migas. No os digo más. Os escribo la receta:

Ingredientes

- Dos vasos de harina.
- Un sobre de levadura.
- Dos huevos camperos.
- Un vaso de leche vegetal (yo usé leche de soja marca Alpro).
- Un vaso de aceite de girasol.
- Medio vaso de azúcar moreno.
- Un buen trozo de dulce de membrillo casero ( yo usé uno que equivaldría como a vaso y medio más o menos, pero la cantidad de membrillo que le echéis dependerá de vuestros gustos y ganas en ese momento).
- Azúcar glass para decorar.

Manera de hacerse

En un bol echamos la harina y la levadura y la mezclamos bien. Aparte, trituramos con la batidora los dos huevos batidos, la leche, el aceite, el azúcar y el dulce de membrillo. Incorporamos esta mezcla al bol  y lo removemos todo bien. Engrasamos un molde con aceite de oliva y añadimos la mezcla. Lo metemos en un horno precalentado a 220 º durante unos 35-45 minutos (el tiempo dependerá muchísimo de vuestro horno, así que estad atentos vigilando que no se os queme, y comprobando con una aguja si está o no hecho). Transcurrido ese tiempo, sacad del horno y dejar enfriar. Podéis decorar vuestro bizcocho espolvoreando un poco de azúcar glass, así quedará más bonito y vistoso. Y después de esto, ¡¡ya está listo para disfrutar!!


Este bizcocho como ya os habréis dado cuenta no es vegano, ya que lleva huevo. Sé que prometí no hacer más recetas en casa que no fuesen veganas, pero de momento voy a dar marcha atrás y no voy a seguir esta premisa. Y desde ya os digo que la alimentación vegana es mi ideal a alcanzar, ya que ello representa para mí un estilo de vida admirable, que me gustaría poder practicar al 100% algún día. Pero de momento no me veo capaz de ello, así que prefiero hacer las cosas más poquito a poco, y con buena letra. Espero que podáis comprenderme.

Espero que hayáis disfrutado con la receta (que por cierto, me ha sorprendido mucho el éxito que ha tenido  en facebook). Me despido de vosotros hasta la próxima entrada. Un abrazo y...¡¡hasta pronto!!


8 comentarios:

Jessica dijo...

Este bizcocho tiene una pinta estupenda!!!!! con el día tan gris que hace hoy para merendar me tomaba un trocito con una infusión calentita... ya babeo jajaja

Nutrición Esencial dijo...

Hola guapa!!. El camino se hace día a día, no te preocupes por no haber hecho la receta vegana. Tú sabes lo que quieres y resuena contigo, seguro que pronto harás ricos bizcochos veganos, son fáciles de hacer. Un abrazo!!.

Nutrición Esencial

¿Y si nos cuidamos? dijo...

Pero que pintaza!!! Cae éste finde fijo que tengo membrillo (que hice yo por cierto :))
Y lo del veganismo,.....si te sirve de consuelo a mi me pasa lo mismo,......evito muchísimo el queso y los huevos, (de hecho la leche hace años que no tomo), pero no arranco del todo.
EN fin, como bien tu dices,..poco a poco llegaremos a nuestro fin!!!
Un beso guapa, y gracias por éste recetón!!!!

Pequeña dijo...

Jessica, con este tiempo que hace últimamente, en pleno otoño, bien que apetece algo así para merendar, ¿verdad? Si hubiese podido te hubiera enviado un trocito para que lo probaras. Un abrazo.

Nutricion esencial, muchas gracias por tu comentario, me anima mucho y me da ganas de seguir adelante en toda esta filosofía de vida en la que nos hemos metido. La verdad es que llevo varios intentos de hacerme vegana "a la fuerza", pero cuanto más me obligo menos lo consigo. De hecho comía más vegano antes, que no me lo proponía, pero comía según el cuerpo me iba pidiendo unos u otros alimentos. Creo que tendré que escucharme más a mi misma y evitar tantas ansiedades al pensar en ciertas comidas que quizás nunca vuelva a probar. Es complicado pero mejor poquito a poco que de golpe sin conseguir nada. Un abrazo!!

Y si nos cuidamos, que rico el membrillo casero. Yo hacía antes cuando estudiaba en una residencia de estudiantes, ya que a nuestra monitora le encantaban estas cosas y siempre nos pedía ayuda. Pero ahora en casa ya no hago, aunque debería volver a las buenas costumbres. Y tu tampoco te preocupes demasiado por lo del veganismo. A mi me encantaría serlo por respeto total a todos los animales. Y en mi día a día no tomo ni leche ni queso ni yogures, solo cuando salgo fuera y son las únicas opciones. Eso sí, con el huevo no puedo, se me hace super complicado dejarlo...todo se andará, poquito a poco. Un abrazo :)

Alba (Mi vida con un vegano) dijo...

Este me lo apunto para hacerselo a mi madre que le encanta el membrillo.
Y encima tiene una pinta espectacular.
Pequeña, no te agobies con lo de ser vegana, no deja de ser una etiqueta. Tu tienes que hacer lo que te haga sentir bien. Ademas, cada persona tiene su proceso, con mi marido dejamos de comer animales el mismo día y el en nada ya era vegano, yo en cambio me he quedado así, y por ahora es como mejor me siento. Como casi todo vegano, pero el yogur en lugar de soja me lo tomo de leche, o en lugar de comer tofu que me sienta horriblemente mal, como una tortilla.
Asi que tu tranqui, cada cosa a su tiempo, y de momento aunque tus recetas no sean veganas, estan estupendas.
Un abrazo guapa!

Pequeña dijo...

Alba, muchas gracias por tu comentario. Últimamente me he agobiado mucho a mí misma con el comer todo vegano. Ya me he dado cuenta de que así no consigo nada, y que debería estar ya contenta con lo que hago por los animales, en lugar de mortificarme tanto en lo que todavía se puede mejorar. Creo que tengo que hacerme más concesiones a mí misma. Un abrazo, y muchas gracias por todo :)

Nihacc dijo...

Pequeña, me uno a lo que te dicen las demás. Yo fui vegetariana durante unos 2 años más o menos, y luego según sentí la necesidad fui dejando los derivados progresivamente: primero los huevos, que no me costó nada; luego la leche y los yogures, según fui experimentando con leches vegetales y diferentes marcas; y por último los quesos, que a mi fue lo que más me costó. Incluso cuando dejé la carne también fue progresivo; hay gente que lo deja todo de un día para otro, y me parece genial, pero yo no creo que hubiera podido hacerlo por mis circunstancias en aquellos momentos. Así que tú tranquila, poco a poco, que lo que estás haciendo ahora también es importante, y mucho. ¡Un abrazo!

Pequeña dijo...

Hola Noemí. Muchas gracias por tus palabras. La verdad es que últimamente me he estado torturando a mí misma por todo lo que no hago y podría cambiar, por todo a lo que no llego y debería llegar, por todo lo que podría estar mejor pero no lo está,...Y de repente me he preguntado a mi misma ¿cuando empecé a ver el vaso medio vacío en lugar de medio lleno? ¿De donde viene tanto pesimismo? Así que voy a quererme un poco más y a intentar valorar todo lo bueno que hago, todo lo bueno que tengo, en lugar de hacerme mala sangre. ¿Y esto significa que me voy a estancar y me voy a conformar con lo que ahora tengo? No, pero al menos me va a servir para quererme más y ser más feliz. Y para dar las gracias por los objetivos ya cumplidos. Un abrazo y gracias :)