miércoles, 14 de septiembre de 2011

Pueblo, batido verde, higos.

                                      

Seguro que muchos de vosotros tenéis una casita en el pueblo, a la que os gusta ir de vez en cuando, buscando un poco de relax. Todos necesitamos desconectar del estrés del día a día, del trabajo, los estudios, las obligaciones,... Otros tantos no tendréis pueblo, y mucho menos casa en el pueblo, pero seguro que tenéis algún rinconcito al que os guste ir el fin de semana, o de vez en cuando, y lo sintáis como propio.

Yo siempre he sido de ciudad, porque mi familia cercana es de ciudad, y no tenemos ni pueblo ni casa en el pueblo. Sin embargo, en mi infancia y posteriormente en mi adolescencia, formé parte durante 8 años de un grupo scout, donde viví experiencias maravillosas, muchas de ellas al aire libre en campamentos. Ahí empezó mi amor por la naturaleza, por los bichitos, los árboles, los ríos, el cielo por la noche repleto de estrellas,...

Más tarde, ya mayor de edad, cuando terminé bachillerato me metí a estudiar un módulo de grado superior, y me tuve que ir de mi ciudad para vivir en un pueblo de la sierra de Sevilla, llamado Cazalla de la Sierra, un lugar precioso, rodeado de encinas y alcornoques, de mañanas de tostadas con pan de mollete y copitas de Miura (un anís-licor-crema de guindas riquísimo que hacen allí, parecido al Pacharan, pero a mi gusto, mucho más rico). Es un lugar que he llegado a sentir como si fuera mi pueblo, y al que siempre que puedo, vuelvo, porque es precioso.

Pues bien, a día de hoy, tengo otro pueblecito que voy poco a poco considerándolo como mío. Se trata de Santa Olalla, en Toledo, lugar en el que tiene una casita mi novio, y al que nos gusta ir a relajarnos y pasarlo bien. Poco a poco estamos poniendo las cosas de la casa a nuestro gusto, con la idea de que sea un lugar al que ir de por vida cada vez que queramos. Eso sí, hay cosas de la casa que no quiero que cambien mucho. Hablo de los maravillosos limones que da el limonero del patio, con los que podemos hacer mousse de limón, o utilizarlos en los mojitos que nos hacemos, como la hierbabuena, que sale a los pies de nuestro limonero, con fuerza y con un aroma,...delicioso. También tenemos madroños de vez en cuando que nos da nuestro Arbutus unedo, y por supuesto, como iba a olvidarme de,...¡los higos! La última vez que fuimos, la higuera estaba a reventar de higos. Muy ricos, no con el radiante aspecto que tienen los tradicionales en el mercado, pero es que claro, estos son ecológicos, y están mucho más ricos ;)

Ahí tenéis uno de nuestros últimos desayunos en el pueblo,...batido verde de melón y espinacas, magdalenas integrales y,...¡los riquísimos higos! ¿Se puede desayunar más rico y más sano?

   



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